Un lugar donde se trata al instrumento como tal, y no como un mueble: la reparación de una guitarra no se parece en nada a la de una mesa de luz.

Todos los trabajos se realizan bajo estrictas normas de cuidado del instrumento, en condiciones óptimas de pegado y prensado. Usamos los mejores pegamentos, lacas y barnices del mercado, y solamente maderas seleccionadas para luthería, con secado natural de primerísima calidad, compradas a proveedores especialistas y a aserraderos de Tucumán.
La combinación de máquinas y herramientas modernas y tradicionales da un trabajo que rinde en calidad y celeridad: mejor precio final y devolución rápida del instrumento.
Todos los instrumentos reparados gozan de garantía total sobre lo realizado.
Mantenelo siempre alejado de las fuentes de temperatura —calor o frío— como acondicionadores, calefactores u hogares a leña. El sol es uno de los grandes desafinadores, y con paciencia también despega puentes y tapas (lo que llamamos «descolado»).
Nunca lo dejes en el auto en días de calor: el pegamento se afloja y siempre terminamos con algo despegado. Para limpiar, usá un paño seco; si hay grasitud, algo húmedo y secá rápido. Los lustramuebles ayudan, cuidando de no mojar cuerdas ni partes metálicas.
La calibración mantiene al instrumento en estado óptimo, en especial las guitarras y bajos eléctricos, que deberían calibrarse en cada cambio de cuerdas. En instrumentos acústicos se trabaja la altura de las cuerdas en puente y mango; en eléctricos, además, se endereza el mástil mediante el tensor.
Parece sencillo, y lo es, pero es largo y cuidadoso: montar y desmontar, ajustar y aflojar, probar y probar hasta que el instrumento suene como corresponde.